¿Has oído alguna vez hablar de Soropta?
Formal y técnicamente, Soropta es una playa de aproximadamente 14Km, dentro del Parque Nacional San San Pond Sak, en el corazón del Caribe panameño, en Bocas del Toro.
El pasado 25 de marzo de 2025, San San Pond Sak fue designado un humedal de importancia internacional por la convención RAMSAR, así que, como podrás imaginar, es una joya natural de incalculable valor ecológico.
Aquí conviven especies emblemáticas como el manatí antillano, cuatro especies de tortugas marinas, tortugas de agua dulce, aves migratorias y monos aulladores, que encuentran refugio y alimento en sus humedales, bosques y playas.
Soropta es una playa de arena negra, con mucha vegetación, bañada por un mar Caribe movido, no muy atractivo para darse un baño relajante, debido a las fuertes corrientes. Poco parecido tiene a las playas caribeñas de las revistas.
Soropta es prácticamente una isla, por un lado tiene el mar, por el otro, un canal lleno de vida, lo que hace que solo se pueda acceder en una embarcación, un bote, una lancha, una canoa…o un helicóptero.
La STC en Soropta cuenta con una base científica, donde se realizan actividades de monitoreo de tortugas marinas, baulas en su mayoría: marcaje de hembras anidadoras, recolección de datos biométricos de las mismas, y datos físicos de la playa, y la reubicación de nidos a un vivero, con el objetivo de protejerlos, sobretodo del saqueo humano.
Esa es la explicación formal.

Además de todo lo anterior, Soropta es un lugar verdaderamente especial. Un lugar que cambia vidas. Aquí no hay electricidad, no hay agua corriente y solo hay señal de teléfono en puntos y momentos muy estratégicos.
Aparentemente no hay nada, pero estar aquí te da todo lo que necesitas. En Soropta encuentras refugio, silencio y tranquilidad. Aunque si te fijas bien, también puedes encontrar visibilidad, ruido y ajetreo.
Todo el que pasa por Soropta deja un pedacito de su ser, un recuerdo, una anécdota, una frase, una prenda, una costumbre…pero también se lleva un trocito de Soropta consigo.
En 2025 escribí:
«Soropta es una playa imponente.
Desde antes de llegar por primera vez supe que no es un lugar cualquiera. Para empezar, no es fácil encontrar Soropta en el mapa, solo eso ya lo convierte en un lugar especial.
Se me hace muy difícil hablar de Soropta y hacerme entender, Soropta solo se entiende si lo vives.
Para mi, Soropta es un sueño cumplido, un recordatorio de que la constancia y la perseverancia son necesarias, y funcionan. Soropta es un mar de preguntas, y a la vez un océano de respuestas. Un constante aprendizaje y desaprendizaje. Soropta es a la vez un reto, un desafío, una bomba de energía y un lugar de paz.
Soropta es el jardín más bonito que haya tenido jamás. Un jardín que, a la vez que florece, me hace florecer. Soropta desata mi lado salvaje, puro y transparente, pone a prueba mis límites, lima mis aristas.
Soropta me hace bien. Soropta es un regalo.»
Y eso, es lo que te cuenta alguien que está totalmente enamorada del lugar.

Y tú, ¿vendrías a Soropta?
