Me llamo Alba y desde hace años mi vida está profundamente ligada a las tortugas marinas y al trabajo de campo. Gran parte de mi tiempo transcurre en playas, siguiendo rastros sobre la arena, cuidando nidos y aprendiendo a convivir con los ritmos lentos y exigentes de la naturaleza.
Mi forma de estar en este trabajo es observando. Mirando con atención lo que ocurre de noche, lo que se repite cada temporada y lo que cambia sin avisar. La conservación me ha enseñado paciencia, constancia y también a aceptar que no todo depende de nosotras.
Este espacio nace de esa experiencia personal.
Ojos de Tortuga es una extensión de mi manera de mirar y de vivir el campo: con respeto, calma y honestidad. Aquí escribo sobre lo que veo, lo que aprendo y lo que me cuestiono, tanto en relación con las tortugas como con el trabajo humano que hay detrás de su protección.
No escribo desde la distancia ni desde la teoría, sino desde lo vivido. Desde el cansancio de algunas noches, la emoción de otras y la certeza de que cuidar implica presencia y compromiso.
Gracias por estar aquí y por mirar conmigo.

